“Me sorprende la falta de tolerancia a otros tipos de cine”

A fines de Junio entrevisté a José Luis Torres Leiva para Plagio. El resultado del encuentro fue la siguiente conversación y reflexiones varias.
El nombre de José Luis Torres Leiva ya comienza a sonar fuerte entre la nueva generación de directores chilenos. En los festivales de cine ya es un talento reconocido. El 2006 fue contactado por Atelier del Festival de Cannes para participar en un encuentro con productores y distribuidoras para mostrar su trabajo y además, ser el representante de la delegación chilena en dicho certamen.
Su vocación por el cine comenzó en los últimos años del colegio y la búsqueda continuó cuando ingresó a estudiar comunicación audiovisual en la universidad UNIACC. Sin embargo la historia comienza con el cortometraje Obreras Saliendo de la Fábrica, que le valió el Gran Premio del Festival de Cortometrajes de Bilbao y el Grand Prix del Festival de Cortometrajes de Drama, Grecia 2005. También sus documentales Un lugar en ninguna parte y El tiempo que se queda, recibieron los elogios de la crí­tica.
Con la timidez y sencillez que lo caracterizan José Luis Torres Leiva se reúne a conversar con Plagio acerca de su primer largometraje filmado en Valdivia: Cielo, tierra y lluvia y de sus motivaciones cinematográficas.
¿Cómo fue tu experiencia en el Atelier de Cannes 2006?
Fue bien sorpresivo, quedar en el taller y después ir para allá. Además, muy importante como aprendizaje, ya que no tení­a muchos conocimientos de cómo se va armando una pelí­cula. En el Festival tuve que construir un proyecto y presentárselo a productores. También, fue raro porque este era un proyecto más bien pequeño e independiente y de repente estaba en Cannes y me hací­an preguntas, fue muy especial y bonito. Gracias a esto después hubo gente interesada que nos ayudó a concretar el proyecto. En el Atelier se eligen proyectos que están en la etapa previa a la filmación pero que por alguna razón les cuesta conseguir financiamiento por ser proyectos más independientes o más extraños para el paí­s de origen. Entonces lo que hace el Festival es reunir estos proyectos, luego crear un catálogo para hacer los contactos con los productores de todas partes del mundo. Así­ los productores veí­an el catálogo y se inscribí­an en las historias que les interesaban. Entonces al llegar, las dos primeras semanas del festival, eran para reunirse con los productores. En realidad es una manera de ayudar y abrir puertas a las nuevas ideas. Además los productores que participaron en la pelí­cula fueron muy abiertos y no pusieron ninguna condición, confiaron en el proyecto.
Ese año fui como representante de Chile, porque el festival habí­a elegido varios paí­ses, entre ellos Chile, para una muestra que se llama Todos los Cines del Mundo; donde se exhiben largos y cortos, ahí­ presenté el corto Obreras Saliendo de la Fábrica. Así­ que fue por partida doble. Esta instancia fue bastante buena, fue una delegación de chilenos muy grande, con esto se dieron cuenta que no sólo era interesante mostrar las cosas que se están haciendo en el paí­s sino que también hacer contactos y negocios.
Terminaste de rodar Cielo, tierra y lluvia ¿cuál es la historia?
Es la historia de cuatro personajes que viven en el sur y que por distintas razones se cruzan. Son personas bien solitarias, introvertidas y el cruce entre ellos les permite aprender acerca de vivir con su soledad y miedos.
Eres Santiaguino, pero haces un cine que es todo lo contrario a vivir en la capital y la vida urbana…
En realidad este proyecto Cielo, tierra y lluvia fue pensado en el Sur, no en un lugar especí­fico, sin embargo después todo se fue dando para hacerlo en Valdivia. El tema es que me gusta que el paisaje sea un protagonista más de la pelí­cula y el sur tiene esa potencia con el clima y los lugares. Me llama más la atención ese tipo de sitios y me cuesta mucho pensar en una pelí­cula en Santiago, debo tener una tara. Aunque me gusta vivir en Santiago y soy bastante citadino.
Tal vez porque tu forma de hacer cine que es más reflexiva y pausada…
Yo creo que la ciudad no da mucho para eso, igual puede ser pero es más difí­cil. En cambio el sur tiene todo ese encanto de los paisajes y de personas inmersas en él. Además Cielo, tierra y lluvia es muy de sensaciones, tiene casi nada de diálogos y no tiene música, entonces ahí­ la naturaleza juega un rol muy primordial y los sonidos son la música de la pelí­cula.
En tus cintas esta muy presente el paso del tiempo, la cadencia del tiempo, los recuerdos. Son filmes bastante diferentes al cine nacional que se está haciendo ¿cómo ves tú trabajo?
Lo veo de dos maneras. Primero respecto de las pelí­culas, me interesa el paso de tiempo y la detención de lo cotidiano, de lo que supuestamente no es tan importante porque creo que aquí­ hay muchos elementos. Por ejemplo si uno hace una toma que dura 5 segundos de una pareja hablando y luego haces la misma pero en un minuto, empiezas no sólo a ver a la pareja que habla, sino que también lo que los rodea, cuál es el estado en que ellos están, cuál es el lugar dónde están, los sonidos del ambiente y muchos elementos que enriquecen la escena. Eso es lo que a mí­ me gusta como espectador y cineasta.
Ahora, si me hicieras definir lo que quiero hacer tiene que ver en pensar el cine como un oficio no como un privilegio, porque además hay muchas maneras de hacer una pelí­cula. Creo que lo bonito es formarse un oficio de cineasta y en cada trabajo que uno haga ir aprendiendo y descubriendo la falla y la meta de lo que uno quiere hacer. Por eso no me gusta mucho cuando hablan de que las pelí­culas realizadas en video tienen menos valor que las hechas en cine, para mi eso no es primordial. Hay muchas cintas hechas en video y terminadas en video, independientes, que son muy interesantes. Esos trabajos permiten experimentar con el lenguaje cinematográfico y buscar la manera más cómoda de contar una historia. Cielo, tierra y lluvia tuve la suerte de hacerla en cine pero si la siguiente no la hago en 35 mm no significa que tendrá menos valor.
Ese concepto de hacer pelí­culas como un oficio, como un trabajo más y estar haciendo siempre cosas, como cualquier otra actividad. Ser cineasta como una ocupación constante y cotidiana, aunque no exista la posibilidad de exhibir tu obra comercialmente, ya que hay otras maneras de mostrar las cintas, por ejemplo en Festivales, o de manera más independiente y no pensar que porque no se distribuye en el circuito habitual es un fracaso.
¿Crees que el cine chileno está muy preocupado de hacer de las pelí­culas un negocio?
Claro, aunque yo no estoy diciendo que no sea un negocio, ni tampoco que sea malo que una parte del cine esté orientado a ese ámbito, pero no puede ser sólo eso, hay muchas posibilidades de hacer cosas y muchas formas de hacer historias.
Tu estilo es muy cercano al documental ¿Por qué prefieres este camino?
En algunos aspectos creo que da mucha más libertad que la ficción. Libertades de cómo abordar los temas, libertades estéticas y de lenguaje. También porque esos documentales yo los hice muy independientes con mi cámara y me acomodaba trabajar así­; poder estar toda una tarde buscando algo que me llamara la atención. Me daba mucho pudor tener un equipo esperando mis decisiones.
Ahora, esos trabajos no tienen entrevista, entonces tampoco se enmarcan totalmente en el género, son más experimentales. Por eso me gusta el documental, te permite hablar de algunos temas con mayor libertad, de hecho el cine chileno que más me gusta es el documental. Admiro mucho a Ignacio Agüero y Cristián Leighton.
Esta forma más documental de abordar las historias ¿crees que de cierta manera es una respuesta ante las grandes producciones?
Yo creo que eso siempre van a existir las grandes producciones entonces rebelarse contra eso no tiene mucho sentido. En todas partes del mundo el cine norteamericano va a llevar la delantera por razones que son muy obvias, pero lo que si tiene sentido es crear oportunidades de hacer otros tipos de trabajos que se puedan mostrar. Crear nuevas instancias, por ejemplo, la cineteca, los cines club de las universidades que permiten mostrar otras formas de abordar en el cine.
Para ti es muy importante el papel del espectador, actuando como su propio guí­a. ¿Qué esperas del público? ¿Qué cosas te gusta provocar en el espectador?
Me interesa mucho la complicidad que se provoca entre la pelí­cula y el espectador, de ahí­ nace la comunicación que pueda haber en la cinta. Sin embargo, me han manifestado opiniones como por ejemplo que mis pelí­culas son en contra del espectador, que son aburridas y lentas, y pensadas sólo para una elite. Pero mi intención es que el espectador sea parte de la pelí­cula y que exista una comunicación muy estrecha entre ellos, por ende las historias que a mi me gustan son aquellas que te dan la posibilidad de irlas descubriendo mientras la ves y no que te vayan guiando de la mano, diciendo esta historia va por aquí­ y va a terminar de tal forma. Cuando estoy trabajando pienso en un espectador activo.
¿Pero crees que tu trabajo requiere de un espectador más paciente?
Si, tal vez pero lo bonito de eso es que uno igual se puede llevar sorpresas. Uno nunca sabrá de ante mano como va a funcionar una pelí­cula, no hay fórmulas, son cosas que uno no puede y tampoco no debe manejar. Es impredecible; lo interesante del cine es eso que no hay espectadores predeterminados.
El sonido es un espectador más en tus cintas ¿qué importancia le das y por qué?
Me gusta trabajar con pocos diálogos porque me interesa que la imagen y el sonido sean los elementos narrativos, principalmente porque las pelí­culas que me llaman la atención hablan con eso y tienen que ver con eso. No es que esté en contra de la música en los filmes al contrario hay cintas donde la música es un elemento importante, pero acá me llamó la atención trabajar y narrar a través del sonido y no depender de los diálogos. Por el momento me interesa trabajar de esa manera.
¿Qué cintas chilenas antiguas o nuevas las sientes más cercanas a tu forma de ser o a tu trabajo?
De ficción Palomita Blanca, también Tres Tristes Tigres y todo lo que hizo Raúl Ruiz acá. Me gusta mucho Cristián Sanchéz, Ignacio Agüero y Cristián Leighton. De lo último que he visto, Arcana de Cristóbal Vicente y Tierra de Agua de Carlos Klein.
¿Cuáles son tus directores referentes en estos momentos?
Uno tailandés, Apitchpong Weerasethakhul, me gusta mucho la libertad que tiene del lenguaje. Yazuhiro Ozu que es como el Romer Japonés, que dirigió hasta los años 60’ y su trabajo es muy transparente, es un director de oficio porque hizo mucho cine y muy personal. También me interesa Fassbinder.
Y la pelí­cula más impresionante que he visto en el último tiempo es una de Pedro Costa que se llama Juventud en Marcha. Me impresionó tanto la forma en que está hecha, sólo en mini DVD con un sonidista y sin embargo tiene mucha pulcritud y conciencia de lo que él cree que es el cine, además es una pelí­cula muy humilde como cine y eso se nota.
¿A tu juicio cuál es el mayor pecado de cine que se está haciendo en la actualidad tanto nacional como internacionalmente?
Yo creo que es la falta de tolerancia que existan otros tipos de cine. Me llama la atención que a veces el medio sea tan cuadrado y se crea que hay maneras de hacer pelí­culas, creo que las maneras de hacer y de enfrentar una historia son infinitas. Entonces, sorprende que se produzcan discusiones y que se diga esta pelí­cula es buena o mala por tal motivo, en realidad no hay pelí­culas buenas o malas depende de cómo te lleguen a ti, como te afectan, se están valorando elementos que no deberí­an ser tan importantes, eso me da un poco de susto.

Entrevista a Fritz Lang por Mary Morr

Cuando buscaba información sobre Fritz Lang, los periodistas y la gente que trabajó con él me informaron que era hablador, pero que se expresaba más con su inteligencia que con la boca.

Me precisaron que durante los 11 años que había pasado en Estados Unidos, había adquirido un gran conocimiento de los problemas de dicho país, que era un atento observador de los acontecimientos sociales y políticos y un liberal en su pensamiento político. Añadieron que era autoritario, egoísta y cruel. […]

Le telefoneé al hotel Beverly Wilshire. Me respondió que le encantaría hablar conmigo, que incluso podíamos cenar juntos. El Beverly Wilshire, uno de los hoteles más selectos de la región, era único por su ambiente digno y apacible. La gente con la que me cruzaba por los pasillos y en el ascensor llevaban ropa sin duda cara. Cuando llamé a su puerta, me abrió el propio Fritz Lang, con un monóculo en el ojo. […]

Hablaba con seriedad y me sorprendió un poco. Durante la hora siguiente, mi Martini y su café fueron como el símbolo del conflicto subyacente de nuestra conversación sin orden ni concierto. Más tarde, durante la cena, me hizo saber sin querer que su rechazo a beber se debía más bien a una orden del médico. Sin duda había algo de verdad en la primera explicación pero sospecho que su idea había sido dramatizar la situación entre nosotros, lo que debía divertirle. Por otro lado, esto nos llevó a su tema favorito.

-“Ese instante que se nos escapa. Esa es mi obsesión”, me dijo Lang. “Para cada uno de nosotros ese instante existe, un momento de debilidad en el que uno puede equivocarse. Es una ley inevitable en la vida”.
Se levantó, soñador. Le observé. Se había quitado la chaqueta y llevaba una camisa de seda a cuadros de un azul muy suave. Se pasó una mano por el pecho, como para sentir el tacto de la seda.
-¿Ve usted?, por eso dedico tan a menudo mis películas a los asesinos. Me interesan mucho. Es tan fácil en uno de esos instantes convertirse en un criminal. Estoy convencido de que si uno da el primer paso, los abismos se abren y el segundo paso se vuelve inevitable. Ya conoce el dicho: dale al diablo la mano y te cogerá el brazo. Los criminales son aquellos que se han dejado engañar. No los condeno, trato únicamente de comprenderlos, de saber por qué han caído en la trampa.
-¿Cree usted que es posible determinar de qué sufre nuestro sistema social examinando los casos de nuestros criminales?
-Seguramente, y deseo que la gente aprenda a ver mejor las causas reales del crimen. Leo mucho la prensa ya que uno encuentra un montón de cosas interesantes sobre el crimen. Por desgracia, no podemos mencionar en nuestras películas muchos tipos de asesinatos.

A continuación, hablamos durante un momento de un crimen reciente cometido en Los ángeles. Un hombre había llevado a una joven a una habitación de hotel y la había cortado en pedazos con un cuchillo. Poco después, repitió exactamente el mismo crimen. A mi alrededor, la gente sentía demasiada repugnancia para tener ganas de informar más sobre el caso. En cambio, Lang devoró todos los periódicos que hablaban de ello y contactó con periodistas para obtener esas informaciones que, por lo general, nos negamos a publicar. Entre otras cosas, descubrió que el asesino había sufrido durante su infancia diversas dificultades. […]
-Me esmero en informarme de cómo son exactamente las personas que muestro en mis películas. En cada una de ellas revelo signos de su debilidad y, al mismo tiempo, de su fuerza. La gente repite los mismos errores durante toda su vida. Es algo completamente lógico y que se puede observar muy a menudo, en especial entre los criminales.

Cuando un asesino se despierta
-A menudo pienso en el estado de ánimo que debe tener un asesino que se despierta un día y se da cuenta de que sus víctimas no volverán a vivir. El instinto, el odio, la envidia han desaparecido, para dejar paso a una terrible desesperanza, la certeza de que en un día o dos le cogerán. Durante cierto tiempo, sabrá concentrarse bastante bien para evitar a aquellos que lo buscan pero, tarde o temprano, inevitablemente conocerá ese instante que se nos escapa. Por ejemplo, se traicionará a sí mismo al dar rienda suelta a su pasión por la buena comida. La policía, que conoce su debilidad, vigila todos los restaurantes de la ciudad.
Se detuvo de nuevo, pasó la lengua por sus labios y prosiguió:
-El resto de su vida tan sólo esperará su cita con la silla eléctrica.
Le pregunté si tenía dificultades para obtener que los estudios le dejaran realizar películas serias. En vez de responder directamente a mi pregunta, me dijo:
-Desde que estoy en Estados Unidos trato de expresar, mediante el cine, lo que pienso de los nazis. Debo poseer una especie de conciencia social y tener algo que decir. Por ejemplo, considero que algunos tipos de guión deben ser rechazados hoy. Así, sin duda no es el momento de pretender que existen alemanes buenos. […]
-Pero usted era uno de los directores europeos más célebres…
-Escuche, querida: Hitler tomó el poder. Y una noche, Goebbels, ministro de Propaganda, me convocó para pedirme que dirigiera lo que sería la industria cinematográfica nazi. Hice como si estuviera encantado, pero unas horas más tarde, con todos los papeles en orden, me metí en un tren y me marché de Alemania hacia Francia. Dejé abandonada mi fortuna, mi colección de libros y de cuadros. Tuve que volver a empezar de cero. No fue fácil pero finalmente fue positivo. En aquel momento, había llegado, mi corazón y mi mente se habían cubierto de grasa. Demasiado éxito es malo para el hombre.

En su biblioteca
¿Supuso un problema cambiar de idioma?
-Lo es, aunque descubro una gran belleza en esta lengua que hablo tan mal. En especial cuando se trata de ideas, me resulta imposible expresarme con exactitud y me cansa tener que buscar siempre la verdadera expresión. Cuando ruedo una película, al final de una jornada de trabajo estoy agotado y mi lengua no logra articular convenientemente.
Por la noche, vuelvo a mi casa y leo para relajarme. Pero me espera de nuevo el trabajo porque debo constantemente tener el diccionario a mano. Leo cada día cinco o seis periódicos, las tiras cómicas, PM y los diarios republicanos. […]
-En su opinión, ¿qué ideas y qué temas deben ser dramatizados?
-Deberíamos realizar películas que hicieran reflexionar a la gente sobre la unidad de los aliados, sobre el paralelismo existente entre la historia de Estados Unidos y lo que ocurre actualmente en Europa o sobre lo que fue la guerra en Saipán. Pero todo esto es tan difícil. Siempre me pregunto si se puede hablar con seriedad de estas cosas y al mismo tiempo volverlas sensibles para el gran público. El cine es el arte del pueblo y yo estoy al lado del pueblo.

-Entonces, ¿por qué no hace películas que aborden problemas actuales?
-En Hollywood es difícil encontrar gente que te apoye cuando quieres innovar. De todos modos, no puedes pasarte la vida predicando.
“Sí”, dije, “pero si Fritz Lang no se opone a las tradiciones de Hollywood, ¿quién lo hará? La gente que sigue su cine lo espera de usted”.
-Quiero vivir honradamente y me niego a contribuir a ninguna forma de fascismo.
“Apuesto a que usted no tiene alma de cruzado”, le dije.
-Un cruzado actúa hasta que es abatido por su adversario. Por mi parte, quiero vivir el mayor tiempo posible.

Quería discutir, pero me di cuenta de que toda la amabilidad había desaparecido de su rostro. Así pues, abandoné y sugerí ir a cenar. Una vez fuera, subimos a un coche y nos dirigimos hacia The Players, célebre establecimiento cuyo propietario era Preston Sturges. Encendí la radio y pudimos escuchar una vieja melodía sentimental y pasada de moda. Pasamos a hablar de lo que ocultan palabras como “sentimental” o “romántico”. Y, con toda naturalidad, abordó el tema del amor. Recuerdo sus palabras:
-Todo el mundo busca el amor, algo que no conocemos todavía. Uno cree por fin sentirlo delante de alguien y, claro está, se miente a sí mismo. Uno intenta convencerse, por vanidad. La mayor confusión reside en el sexo. Es un juego que crea la ilusión del amor para combatir la ociosidad y el aburrimiento.

Sus ideas sobre las mujeres
“Ustedes, con sus maneras continentales, representan una amenaza”, le dije.
-¡Al contrario! Y rompió a reír. Darling, pretenden que nosotros, los europeos, comprendemos mejor a las mujeres que los estadounidenses. Si no están haciendo el amor, los hombres de su país prefieren la compañía de otros hombres, mientras que el europeo disfruta en compañía de mujeres. Pero veamos las cosas de frente: no creo que un solo hombre comprenda realmente a las mujeres.
Un día, un escritor muy conocido me habló de Joan Bennett: me gusta mucho Joan, pero no me siento a gusto con ella. Es tan hembra, 100% hembra. Darling, la mujer es un terreno inexplorado, extraño para los hombres inteligentes, salvo cuando hacen el amor.
“¿No está usted casado?”, pregunté.
-“Hace tiempo”, respondió.
Sabía que en Alemania estuvo casado con una mujer que escribía guiones para sus películas, Thea von Harbou. Le pregunté qué había ocurrido.
-El caso trivial de dos individuos que evolucionan cada uno por su lado. Al principio, nos interesábamos por las mismas cosas, la cultura alemana, los libros, la música. Mi ángel, es muy frecuente que todo coincida perfectamente al principio. Pero la vida es cambiante y nos cambia. ¿Ha creído alguna vez seriamente que el amor puede durar? […]

Ya estábamos en el restaurante. Nos indicaron cuál era nuestra mesa y ¡qué mesa! Gary Cooper estaba a nuestra izquierda y Humphrey Bogart y Lauren Bacall a nuestra derecha. Bogart se sentó con nosotros unos momentos, deseoso sin duda de contarme algunas de esos chistes sobre el tonto del pueblo con las que él y Bacall me aturdieron unas semanas atrás cuando los visité en el estudio. Cuando Bogart volvió a sentarse con Bacall, pedí a Fritz Lang que me dijera por qué se había ganado esa fama de maniaco.
-Querida, soy el monstruo de Hollywood. Un hombre demoníaco. Deje mi leyenda intacta.
Nos pusimos a reír con ganas. Se volvía sofisticado pero adivinaba que en él había otros sentimientos. Le pedí que volviera a ponerse serio.
-Creo conocer mi oficio. Tengo unas fuertes convicciones y sé exactamente lo que quiero, sobre cualquier tema. Es una forma de sabiduría, darling, que a la gente no le gusta. Es así. Es cierto que soy más difícil que otros directores. Me siento decepcionado o engañado muy a menudo, y ocurre porque sé con toda precisión por adelantado cómo debe ser cada línea del guión, la interpretación de los actores, la calidad arquitectónica de la película, cada movimiento de cámara. Durante semanas, trabajo, establezco los planos y tomo notas sobre todo lo que quiero hacer. Si, por cualquier motivo, no puedo realizar un movimiento de cámara como lo deseo, es un verdadero sufrimiento físico.
Es mi razón de vivir: el trabajo. Sé que rechazo los compromisos y la gente murmura a mi espalda.
Nunca he tenido la intención de no ser amable con la gente. No se obtiene nada sin amabilidad. Por supuesto, sé que he cometido muchos errores en este sentido y que he pisado a bastante gente. En Europa, no me imaginaba en absoluto todo lo que podía suponer un rodaje en Hollywood. Cuando ruedo una escena, no me gusta pararme hasta que la he terminado. Pero los actores estadounidenses tienen grandes principios respecto a la necesidad de comer a unas horas regulares.

Cuando volvíamos en coche hacia su hotel, Fritz Lang me dijo que estaba preocupado.
-No consigo descansar, me ocurre cada noche. Enciendo la lámpara de mi mesilla y abro un libro cualquiera. Cada día debo hablar sin parar, pesar y acumular las ideas. En el estudio, ya no reconozco a la gente u olvido sus nombres. Me falla la memoria y temo que la gente no lo admita.
Le digo que es la mejor forma de lograr una fama de vanidoso.
-¿Pero cómo puedo encontrar tiempo para vivir? Mi trabajo ocupa todo mi tiempo.
Le respondí que esa era una declaración curiosa de parte de alguien que hablaba tan bien del amor.
Llegamos al hotel de Lang.
-Acabo de comprar una mansión y en cuanto me instalen el teléfono, me mudaré con mis perros. Tengo algunos cuadros de valor y una biblioteca de unos cinco o seis mil libros. He gastado mucho dinero para ofrecerme la máxima comodidad.
Le pregunté por qué, tras 11 años en una ciudad célebre por sus mujeres bonitas, no estaba todavía casado.
-Darling, ¿cree usted realmente que sería un buen marido?

Entrevista realizada en 1946. Publicada en “Fritz Lang”,
Editado por “Présence du Cinéma” (1964, París). Traducción: News Clips

Confesiones de un Hombre Lobo

Taylor Lautner, Entrevista Exclusiva
Maduro y muy seguro de sí mismo, Taylor Lautner nos confiesa algunos aspectos de su nueva película, la tercera de la saga “Crepúsculo”, y nos habla también de su vida como megaestrella a los 18 años.

Solo tiene 18 años y ya es conocido en el mundo entero. Se llama Taylor Lautner, y no son sus medallas de oro como campeón mundial de karate las que le dieron fama, sino su personaje de Jacob Black en la saga “Crepúsculo”. Allí se enfrenta al vampiro Edward Cullen (Robert Pattinson) por el amor de Bella Swan (Kristen Stewart).

Gracias a las dos primeras películas de la saga, Taylor se hizo famoso, millonario y logró tener a Hollywood a sus pies. Lo más importante es que a pesar del éxito, mantiene su madurez y sentido común frente a la fama. Es más, todavía vive junto a sus padres: Don Lautner, piloto, y Deborah, programadora de computación, en un barrio de clase media de Los Ángeles.

Nació con el nombre de Taylor Daniel Lautner en Gran Rapids, Michigan, el 11 de febrero de 1992 y a los 6 años ya estudiaba artes marciales. Bajo la tutela del campeón Mike Chat representó a Estados Unidos en un campeonato mundial de karate. Taylor obtuvo tres medallas de oro y siguiendo los consejos de su tutor, a los 9 años se presentó al cásting de la película “Las aventuras de Sharkboy y Lava Girl”, de Robert Rodriguez. Siguieron un par de programas de televisión y en el 2008 obtuvo el papel que lo haría famoso en “Crepúsculo”. El
resto es historia.

Hace poco la revista “People” eligió a Taylor como uno de los jóvenes con mejor torso del cine, los paparazzi no lo dejan tranquilo y las adolescentes se mueren por él. Conversamos con Taylor, luego del estreno de “Eclipse”, tercer filme de la serie, donde vuelve a interpretar al joven de origen nativo americano que, además, integra una manada de lobos en la historia romántica gótica inspirada en la novela de Stephanie Meyer. Muy simpático, espontáneo y alegre nos impresionó por su sencillez y modestia. Comenzamos preguntándole cómo le ha afectado su increíble popularidad, y nos dijo lo siguiente: “Te cambia la perspectiva porque no es normal despertarse por las
mañanas y ver por la ventana 12 automóviles de paparazzis que te seguirán todo el día. Felizmente, los aspectos positivos de este trabajo sobrepesan lo malo, por lo que estoy totalmente dispuesto a aceptar el aspecto negativo que es muy pequeño considerando lo positivo”.

Un Buen Chico

¿Quiénes guían tu carrera?
Pido ayuda todo el tiempo. Creo que nadie llega a un punto en el que deja de aprender. Así que si me quieres aconsejar ahora, estoy listo. Me rodeo de muchas personas: mi familia, mis buenos amigos y luego, mi equipo que incluye a mi agente, mánager, y a toda persona que desee aconsejarme.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido desde que empezaste a trabajar en la saga “Crepúsculo”?
La sorpresa más grande fue el éxito de estas películas, porque cuando estábamos rodando “Luna nueva”, pensábamos que solo nos gustaría a nosotros. No teníamos idea si alguien la iría a ver. Nos encantaba la historia, pero nunca imaginamos el éxito que tendría.
¿Cómo llegaste a esta saga?
Sentía pasión por el personaje, me encantó la trama y admiraba a Catherine Hardwicke (la directora) y a Kristen Stewart, por lo que me presenté a las audiciones de prueba, fue increíble cuando me avisaron que me habían dado el papel de Jacob. Nunca le pregunté a Catherine por qué me eligió.
¿Qué opinas de este filme?
Es mi cinta favorita entre las tres que componen la saga. Además, los actores cada día estamos más unidos, somos íntimos amigos y esto realmente ayuda. Ahora somos más honestos los unos con los otros que cuando comenzamos, más abiertos, nos divertimos y esto crea un mejor ambiente de trabajo que se refleja en la película.
¿Por qué “Eclipse” es tu película favorita?
Porque todos los temas de la saga -el romance,la acción, el peligro, el suspensosuben a otro nivel en “Eclipse”. Creo que será la favorita de los fans porque es mucho más excitante. Para todas las niñas a quienes les gusta el romance, lo tendrán a borbotones, verán el clímax del triángulo amoroso. Bella está dividida entre estos dos jovenes, quienes de hecho luchan por su amor. Y es peligroso, porque además, ambos están en guerra durante toda la película. Tanto Edward como Jacob, se ven obligados a unirse para proteger a la joven que aman.

¿Qué representa interpretar a un hombre lobo?
Creo que todos nosotros llevamos un animal dentro preparado para saltar… ¿lo sientes? Todos tenemos algo distinto, escondido en nuestras paredes, que bajo ciertas circunstancias, o con determinadas personas, salen a la superficie, y para Jacob el animal que tiene dentro es un lobo. Y como sabes, los lobos son mucho más calientes que los vampiros, por eso Bella se acuesta junto a mi cuando tiene frío y Edward lo tiene que soportar. ¿Alguna mujer te ha sacado el lobo a la superficie? Aún no, ni siquiera las fans. Ellas me hacen reaccionar lo opuesto a un lobo. Soy un joven honesto, por lo que creo que la deshonestidad me haría reaccionar como un lobo.
¿Tienes perro?
Sí. Pero no parece un un lobo, pesa 3 kilos y es como una bolita de lana, no es una loba, pero ella cree serlo. Es de
raza maltesa y se llama Roxie.
¿Cómo describirías el cambio emocional de tu personaje a través de los tres filmes?
En “Luna nueva” y “Crepúsculo”, yo estaba interpretando a un chico con doble personalidad, en el primer filme era el
Jacob antiguo y en el segundo, el Jacob nuevo. En “Eclipse” ya me conozco, he madurado, Jacob es más serio porque ya sabe lo que enfrenta y además esta frustrado porque llega tan cerca a ganarse el amor de Bella, pero nunca alcanza su meta. Definitivamente fue un gran desafío emocional.
¿Cuáles fueron las escenas más fáciles y difíciles de hacer?
La más difícil fue cuando tengo que llevar a Bella cerro arriba. Y aunque Kristen solo pesa 50 kgs. repetimos la escena todo el día y realmente me agotó. Y también fue duro cuando peleamos con Edward, porque es muy difícil odiar a Robert porque es un tipo genial.Así que que mirarlo a los ojos y gritarle fue un gran esfuerzo. Pero cuando el director decía “corten”, nos reíamos juntos. La escena mas fácil, por supuesto, fue el beso con Bella.
¿Qué tal fue el beso?
Filmamos la escena cuatro veces. Fue el clímax de la película, estábamos en la cima de esta montaña, el paisaje era increíble, fue un momento muy importante, emocionante. No fue solo un beso, sino que en ese momento, Bella se imagina cómo sería su vida si eligiera a Jacob.
¿Cómo ves el triángulo entre Jacob, Bella y Edward?
En la vida real no le deseo esta situación a nadie. Para los tres es algo muy doloroso. Para Jacob, incluso, más penoso, porque aunque en cada oportunidad está más cerca de Bella, ella lo rechaza. Claro, él está tan enamorado de esta niña, que continuará luchando hasta que su corazón deje de latir.
¿Cómo es tu relación con Robert y Kristen?
Como te conté, Rob es genial, nos llevamos muy bien, somos excelentes amigos. Kristen y yo somos muy unidos. Tenemos una relación parecida a la de Bella y Jacob, hay química entre nosostros. Hablamos de todo. Durante los descansos pateamos una pelota de fútbol o ella me tira una uva a la boca y yo trato de agarrarla. Uno se aburre entre escenas, por lo que hay que ser creativo. Kristen es muy atlética, igual que yo, por lo que lo pasamos muy bien. Por
suerte que entre los actores somos todos amigos, porque sino, pasando meses y meses juntos, sería una pesadilla.
¿Es verdad que el último libro de la saga, “Breaking Dawn”, se dividirá en dos películas?
Serán dos, creo que esta formula funcionará muy bien. Además, estoy feliz de tener la oportunidad de trabajar bajo las órdenes del director Bill Condon. Cuando supe que él estaba a bordo salté de alegría, amo sus películas.
¿Ser deportista te ha ayudado en tu carrera como actor?
Todos los deportes que hice cuando crecía, me han ayudado mucho. Las artes marciales me enseñaron acerca de la
disciplina, y los deportes en general te enseñan a trabajar duro. Ser deportista me hace competitivo pero estoy agradecido que fui un atleta y campeón de artes marciales.
¿Qué extrañas de esa época?
Jugar fútbol, echo de menos los partidos de los fines de semana y viajar por el mundo participando en competencias
de artes marciales y en general extraño a toda la familia deportiva.
¿Que dieta sigues para conservar tu musculatura?
Como mucha fruta y verduras crudas. Trato de comer cada dos horas y cuando puedo me escapo al gimnasio. Intento no perder peso porque es muy difícil recuperarlo. Generalmente voy a al gimnasio cinco veces a la semana, pero trato de no sobre ejercitarme porque cuando comencé a entrenarme iba siete veces por semana y perdí peso. Tuve que comer muchos camotes, carne y almendras, no fue divertido.
¿Los abdominales con los que apareces en el filme son reales o tienen ayuda digital?
No. Todo lo que ves es real. Ni siquiera me aplicaron spray.
En el show de Oprah declaraste que no bebías ni fumabas. ¿Cómo te mantienes lejos de las tentaciones?
Mis padres me criaron bien y esas cosas nunca me interesaron.
¿Es cierto que tu mamá te aconsejó que no persiguieras chicas hasta el matrimonio?
No estoy siguiendo su consejo. Me gustaría pensar que ella estaba bromeando cuando me lo dijo. Estoy seguro que habrán chicas antes de casarme.
¿Te sería difícil tomar una decisión tan transcendental como lo hacen Bella y Edward, quienes optan por casarse sin tener previas experiencias?
Es una buena pregunta y no sé. Creo que sería difícil, quiero decir que solo tengo 18 años. En el caso de Bella y Edward deciden estar juntos y él le pide matrimonio porque están hechos el uno para el otro, y es una situación extraordinaria. Si estás en algo parecido supongo que simplemente lo sabes y te decides.
¿Qué cualidades buscarás en tu futura mujer?
Lealtad, honestidad, alguien con la cual pueda divertirme y ser yo mismo. Me gustaría una mujer atractiva, pero el
interior es mucho más importante que lo externo.
¿Cuál es tu tipo físico?
Jessica Alba, Halle Berry, Zoe Saldana.
¿Cuál es tu remedio cuando te rompen el corazón?
Escuchar música.